El mito del powerhouse: qué es el «core» en el marketing y qué es en la anatomía
Joseph Pilates lo llamó powerhouse. Cuatro generaciones de instructores lo convirtieron en un cinturón de músculos que hay que «activar» antes de moverse. La biomecánica cuenta una historia menos ordenada y bastante más interesante.
Toda clase de iniciación al Pilates empieza igual: «activa tu centro». La instrucción suena a verdad anatómica, con el peso de la ciencia detrás. En realidad es una capa de marketing construida sobre un término que Joseph Pilates acuñó por motivos muy distintos, y sobre un estudio de los años noventa cuyas conclusiones la propia disciplina científica ha ido matizando desde entonces.
Lo que Joseph Pilates quiso decir con powerhouse
Pilates nunca habló de «core» ni de «transverso abdominal». Llamó powerhouse —central de fuerza— a una región amplia que iba de la base de las costillas a la pelvis: abdomen, zona lumbar, suelo pélvico, glúteos y musculatura de la cadera en conjunto. Para él era un principio de organización del movimiento, no una lista de músculos que aislar: todo gesto, sostenía, debía originarse ahí. Es una idea coherente con el resto de su método —la integración por encima del aislamiento—, pero no es, ni pretendía ser, una descripción anatómica de precisión.
El estudio que lanzó mil clases de «abdominales activados»
La anatomía de precisión llegó después, y con ella una simplificación. En 1996, un equipo liderado por Paul Hodges encontró que el transverso abdominal —un músculo profundo que envuelve el abdomen como una faja— se activaba con retraso en personas con dolor lumbar, comparado con quienes no lo tenían. La idea encajaba con un modelo biomecánico publicado unos años antes por el ingeniero Anders Bergmark, que dividía la musculatura del tronco en un sistema «local» de estabilización profunda —transverso y multífido— y un sistema «global» de grandes músculos generadores de movimiento —rectos, oblicuos, erectores—. La combinación de ambos estudios se tradujo, en la práctica clínica y en las salas de Pilates de todo el mundo, en una instrucción sencilla: aprieta el ombligo hacia la columna antes de moverte, para «activar» el músculo estabilizador que falla en la espalda dolorida.
Joseph Pilates nunca habló de «activar el transverso». Ese lenguaje llegó después, y la ciencia que lo sostenía es más frágil de lo que cualquier clase de iniciación deja entrever.
La corrección incómoda que vino después
Casi treinta años de investigación adicional han desgastado buena parte de esa historia simple. Los modelos biomecánicos posteriores muestran que la capacidad del transverso, por sí solo, para estabilizar la columna es muy limitada. Una revisión sistemática que evaluó si los cambios en la activación o el grosor del transverso durante el tratamiento se correspondían con mejoras clínicas reales encontró que, en general, no: la relación entre «activar más» el músculo y sentir menos dolor es mucho más débil de lo que sugiere el eslogan. Hay además una segunda vuelta de tuerca, esta con nombre propio: el biomecánico Stuart McGill demostró que «meter tripa» —la maniobra de succión que se enseña como activación del transverso— en realidad reduce la capacidad de la columna para soportar carga, porque acerca el músculo al eje vertebral y le resta palanca. Contraer toda la pared abdominal a la vez —lo que él llama bracing, o «blindaje»— ofrece más estabilidad que aislar un solo músculo.
Qué es de verdad el «core»
La anatomía actual describe algo más parecido a un cilindro coordinado que a un cinturón: diafragma arriba, suelo pélvico abajo, y una pared muscular de 360 grados alrededor, donde el orden de activación depende de la tarea, la dirección del movimiento y la persona, no de una secuencia fija que siempre empieza por el mismo músculo. El Pilates, como método de movimiento coordinado y de carga progresiva a través de todo el cilindro, sigue siendo una forma razonable de entrenar ese sistema completo. Lo que no se sostiene es la mitología que convirtió un principio de organización de Joseph Pilates en la orden de aislar y «activar» un solo músculo antes de cualquier otro gesto: la ciencia que se citó para justificarlo ha cambiado, y el lenguaje de las clases todavía no se ha puesto al día.
Cuaderno de campo
- 1989Año en que el ingeniero Anders Bergmark propuso el modelo de musculatura 'local' y 'global' que hoy sostiene buena parte del lenguaje sobre el core.
- 1996Año del estudio de Hodges y Richardson que documentó la activación retrasada del transverso abdominal en personas con dolor lumbar.
- 2007Año del estudio de Grenier y McGill que mostró que 'meter tripa' reduce la capacidad de carga de la columna, frente a contraer toda la pared abdominal a la vez.